jueves, 30 de abril de 2009

Alejada del mundanal ruido

Como siempre, mucho tiempo sin pasar por aquí... peeero el otro día el costalero enmascarado, entre rubia y rubia (la cerveza y buda), me dijo que le gustaba más este blog que el de mi ama y a mí eso como que me hizo ilusión, así que aquí estoy, actualizando una vez más, aunque muy de tarde en tarde, para que este blog no desaparezca del todo.

Y lo que os contaré hoy, cómo no, una vez más tiene que ver con las sombras. Ayer mismo, mi ama encendió el fuego del hogar por primera vez. Un poco tarde, sí, pero qué le vamos a hacer si siempre se lo han hecho todo como si fuera una infanta... ¬¬ Será por eso que se sintió como esas mujeres de algunas películas que llevan adelante su hacienda siendo ellas mismas las que recogen la leña, labran la tierra, hacen la comida con los frutos y hortalizas de su propia huerta... un poco exagerado para mi ama, que simplemente se fue al campo con sus libros y su bolso lleno de chuches a pasar una tarde de "estudio". Pero así son las Antoñitas Fantásticas...

¿Dónde están las sombras? os preguntaréis. Las sombras vinieron con el fuego, con esas llamas que ya sabéis que embelesan, que yo no sé qué tendrán que en cuanto prenden atraen los ojos de los humanos y los hipnotizan para dejarlos ausentes. Y es entonces cuando nosotras aprovechamos... la luz del hogar nos proyecta en todas partes, bailarinas y contentas danzamos por toda la sala, bailamos la polca, sevillanas, jotas, tangos y hasta reggeton... y así pasamos la tarde mientras mi ama estudiaba, hasta que ya apenas quedaban las cenizas mortecinas de unos leños consumidos que nos hacían titilar debilmente, exhaustas tras el jolgorio, igual que temblaban las neuronas de mi ama pidiendo a gritos un descanso.

Con lo aburridas que son las tardes de estudio en la ciudad... si ya lo sé ama, que a ti también te gustan más en el mundo bucólico pastoril. ¿Sabíais que mi ama cuando sea grande quiere vivir en el campo?