lunes, 22 de marzo de 2010

Feliz

No es tan difícil contentarme, Ama. Hoy tú y tu clan bloggero me habéis dado una buena noticia y eso me hace feliz. Sois grandes, os queda poco... Ya mismo estamos haciendo ejercicio por las escaleras del hospital, planta arriba, planta abajo. Qué ganas tengo, recorchos. Ay, what a wonderful world...




martes, 16 de marzo de 2010

Tú antes molabas

Hola mundo, hola Ama, en especial. Al parecer la lluvia empieza a darnos tregua y por fin podemos disfrutar de unos diítas de sol. Eso me hace feliz, pues nada mejor que el sol para proyectar las sombras.

Sobre ti, querida, qué puedo decir... si empiezo otra vez con el rollo de que dejes de una vez tu vida de vaga y te pongas de una vez las pilas, más de uno se arrepentirá de volver aquí para leer siempre la misma historia. Si te digo que dejes de ver series, que no te enganches a más juegos del facebook, que dejes de hablar con el Coplero... ¿acaso servirá de algo? Hasta yo estoy aburrida. Por eso, en vez de hablar de la monotonía de tu vida absurda, hoy voy a contarle al mundo cosas que hacías antes y que me gustaban... a ver si al releerlas tú te animas y vuelves a la actividad.

Para empezar, me gustaba el coro. Lo echo de menos. Los ensayos, los conciertos, la vuelta a casa con Buda...

También me gustaba de tu vida anterior, cuando ibas a la huerta siempre que volvías a casa, ahora casi ni la pisas. Las palomas, los pájaros, las ranas que atemorizadas saltaban al estanque nada más sentir tus pisadas, el olor de la mimosa en este tiempo, de las margaritas un poco más adelante, las primeras flores...


Cómo no, echo de menos a tus amigas de siempre, a todas las que están más o menos lejos y de cuya compañía no podemos disfrutar igual que antes, pero también de otras con las que, estando cerca, apenas te reúnes por perritis o no lo haces como deberías cuando tienes oportunidad. No lo entiendo, Ama.

Ni siquera la guitarra suena como antes, la armónica, la flauta, ¡no haces nada! Parece que hasta que no acabes la carrera estás paralizada, no puedes pensar, no puedes aprender nada nuevo, no improvisas, no planeas, ¡nada!

Al final acabo echándote la bronca... no puede ser de otra manera. Otro día le contaré al mundo otras cosas que echo en falta de cuando molabas, Ama, por hoy creo que es suficiente.

Esta sombra se va a dormir.