martes, 25 de mayo de 2010

La noche

Y nos dieron las diez y las once, las doce, la una y las dos y las tres. Y mi Ama seguía con los ojos abiertos. No retozando en la cama con ningún macho digno de gozar su cuerpo, no. Leyendo, subrayando un tema tras otro aguantó sentada en la incómoda silla que su papá le compró sin saber, claro, de este pequeño detalle. Descubrió un chupachups en el cajón. Fue lo único que chupó en toda la noche. Luego con el chicle que habitaba en éste hizo mil pompas mientras seguía subrayando. Hizo tantas pompas y tan grandes que una y otra vez se le quedaban pegadas en la cara y cada vez eran más difíciles de despegar. Llegué a pensar que con ello se depilaría el bigote, pero no caería esa breva.

¿Aguantarás esta noche, mi ama? Yo te juro que me aliaré a ti, seremos las dos contra Ella, esa mala perversa que viene a turbar nuestra paz una vez por todos los meses hasta que a ella le dé la real gana. Ya casi la estamos echando, venga, aguanta, que tú y yo y la fuerza del chicle podemos lograrlo.